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El ADN de El Rosal en pocas palabras...

El pequeño obrador de El Rosal fue fundado en 1920 por Josep Serra en Tàrrega. Pronto logró que sus galletas obtuvieran una gran popularidad gracias a su fórmula, guardada celosamente, su proceso y sus ingredientes de calidad.

¿Dónde nace y cómo se desarrolló el proyecto desde sus inicios?

Josep Serra Solà fundó El Rosal en 1920 en Tàrrega después de formarse en el oficio de pastelero en Barcelona. Empezó elaborando todo tipo de galletas, llegó a tener más de 40 referencias diferentes, y enseguida sus galletas se hicieron famosas en todas partes. En el año 58 muere el fundador y sus 3 hijos siguen con el negocio familiar. En 1960 abren una tienda física en Tàrrega para vender las galletas y estará abierta hasta 1998, fecha en que Josep Serra hijo se jubila y la familia decide poner punto y final al negocio.
El Rosal estuvo cerrado durante un tiempo hasta que Pere Grau, entonces concejal en el Ayuntamiento de Tàrrega, hizo de enlace entre la familia Serra y la Associació Alba, para que ésta pudiera seguir con el negocio.


¿Quiénes son sus fundadores?

Josep Serra fundó El Rosal en 1920 y en 1998 encerró en manos de su hijo. El 7 de mayo de 2001 se firma el contrato oficial entre los hermanos Serra y la Associació Alba para traspasar el negocio. Los hermanos traspasaron todos sus conocimientos, la fórmula secreta de las galletas El Rosal y la pasión por un oficio artesano.


¿Por qué nace? ¿Cuál es su filosofía?

El Rosal en manos de la Associació Alba se ve como una oportunidad para dar trabajo a personas con discapacidad.
Rosal es un proyecto de emprendimiento social, un espacio de trabajo inclusivo donde se da empleo a personas con discapacidad y riesgo de exclusión. La diversidad nos enriquece y nos da una capacidad de innovación original y distinta. El Rosal es hoy un proyecto de referencia de la economía social y solidaria. En los casi 20 años que está bajo el liderazgo de Alba se ha convertido en el proyecto insignia de la entidad, con una marca independiente, consolidada y con proyección propia.
Además, nuestros productos mantienen viva la tradición artesana más pura, poniendo en valor el trabajo realizado con las manos. Seguimos un proceso lento y meticuloso que garantiza la excelencia en cada una de nuestras galletas. Utilizamos las mismas proporciones en la fórmula desde 1920, pero hemos mejorado la calidad de sus ingredientes apostando por la proximidad y su calidad.
Galletas buenas hechas con agua, harina de trigo, azúcar, huevos frescos, mantequilla, aceite vegetal (girasol), aroma de vainillina, sal y antioxidante natural.


¿Cuántos puestos de trabajo crea?

El Rosal crea puestos de trabajo a 10 galleteras durante los meses más flojos y aumenta a 24 galleteras en los meses más productivos.


¿Trabaja con o por algún proyecto social o colabora con alguna iniciativa?

Formamos parte del proyecto social de la Asociación Alba, entidad que trabaja para mejorar la calidad de vida de las personas con discapacidad y enfermedad mental de Urgell y la Segarra ofreciendo servicios y atención integral en todos los ámbitos de su vida, desde una escuela de atención especial, pasando por servicios de vivienda, centros ocupacionales, actividades de ocio y deporte, formación laboral e inserción, etc.


Vuestra identidad territorial es muy visible. ¿Cuál es su relación con el territorio?

El Rosal lleva en su ADN el territorio de poniente y la ciudad de Tàrrega. Queremos convertirse en un referente más de ciudad.


¿Cuál creéis que es vuestro elemento diferencial?

Las galletas más famosas de El Rosal son los Arrugats. Detrás se esconde la historia entrañable de Lluís, un trabajador de El Rosal que intentaba hacer barquillos pero le salían siempre arrugados. Aquellas galletas tan imperfectas eran buenísimas. Hasta que un día la responsable pensó que si gustaban tanto quizás se podrían vender. Así fue como de un pequeño fracaso de Lluís surgió un gran éxito, el arrugado, una galleta que actualmente es la especialidad de el obrador y un 70% de la producción.